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Viajar es pasear un sueño Una mano a cámara lenta, planea asomada por la ventanilla de un coche sobre un paisaje semidesértico, mientras el soundtrack mezcla sonidos de viento con armonías lejanas y poco definidas. Una voz en off habla en voz baja, relatando pensamientos fugaces e intrascendentes en medio de un viaje a ninguna parte.

Un viaje sin destino y sin tiempo donde, en un concepto zen de la vida, lo único que importa es la realidad (o el sueño) del presente. Una realidad introspectiva, sin diálogos y con un plano fijo en una mano que peina el viento una y otra vez mientras el paisaje se escapa entre sus dedos que apuntan al horizonte.

Esa película, un spot de coches BMW, define en 20 segundos toda la esencia del auténtico viaje, tal y como lo puedes sentir en una moto, en el que lo que importa es el camino y las sensaciones que recibes y el destino pasa a ser algo secundario y se percibe como un "continuará" de series de televisión. Es entonces cuando descubres que el verdadero viaje, no está fuera sino dentro de ti, y el entorno solo pone un decorado y una banda sonora a tus pensamientos dentro del casco.

Motocicleta: Honda CB1000-F (Big One'93) Imagen de fondo: Tenerife, Cañadas del Teide. Agosto 2003

A veces hace frió y llueve, y después llega el sol el calor o la noche con mil insectos que saltan como puntos de luz hacia tu cara, pero esa sensación de estar a solas con tu moto entre los brazos y tu destino, siempre te acompaña.

Hubo un tiempo en el que motos y coches solían compartir por los mismos caminos sensaciones comunes de tener el viento en la cara y el sol en la espalda, los olores de los pastos y las cunetas sonde se fraguo la solidaridad ante una avería inesperada. Hoy poco queda de eso y los automovilistas viven en burbujas de plástico con climatizador para no saber en que época del año viven, lunas y carrocerías herméticas, con las que solo huelen al forrado barato del salpicadero y potentes equipos estereo porque prefieren oír música disco, a los sonidos de su motor.

Pero andémonos con cuidado porque nuestras motos no son inmunes a todo esto, y poco a poco el plástico y el PVC va envolviendo motores (¿Has visto el motor de una R?... es tan atractivo como el de un Renault Clío). Nuestras motos hoy las diseñan ordenadores, túneles de viento y básculas de precisión, y las modas nos obligan a circular pensando que el que va delante no es un compañero de ruta con el que compartir unos kilómetros y alguna mirada cómplice, sino un estorbo que hay que sobrepasar, un rival al que enseñar la matricula a ser posible con un interior en una curva; de parar en la cuneta ya ni se habla. Y poco a poco, la estética mas hortera de los coches también llega a las motos llenándolas de pegatinas y de ficticios esponsors que se hacen publicidad gratis a nuestra costa. No es un panorama muy alentador.

Leí en un libro hace tiempo un dicho, no recuerdo de quien que me acompaño en la documentación de moto hace ya años que decía "Viajar es pasear un sueño" y siempre me pareció un forma perfecta de definir un viaje en moto.

JESÚS

Panorámica de Cañadas del Teide, Tenerife (Islas Canarias). Agosto 2003. Autor: Salvi.

Motocicleta: Honda CB1000F. Motorista anónimo.