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"Pues no en vano me llamo El sobrino del Diablo. Me interesa el personaje de Satanás, sobre todo como lo concebían algunos escritores románticos: como el ángel caído y por lo tanto subversivo, rebelde: era quien se rebelaba contra un poder establecido, que es dios. De hecho, vista así, su figura es casi "de izquierdas". Por eso la derecha ha "satanizado" siempre a las izquierdas: piensa que el juicio final los que se salvan están a la derecha y los que van al infierno están a la izquierda. Y luego como elemento temático, el diablo es muy divertido: aporta miedo, pero también humor esperpéntico a las canciones, entre otras aportaciones alegóricas. El diablo como personaje sale en no menos de ocho o diez canciones mías."

 

El Sobrino del Diablo (666) Hades Tiempo

( Satanás en el País de las Maravillas )

 

 

E

Nando Caballero, bajo; Juan Gómez, guitarra y voz;

Javier Rodríguez, batería.

 
l Sobrino del Diablo, el cantautor rockero, el showman irreverente, el letrista gamberro. Discípulo aventajado en las artes de la crítica y el sarcasmo por la capacidad que la ironía y el humor le otorgan a la hora de rendir cuentas a nuestro mundo. Un mundo al revés, ciertamente, en el que el fabulador muestra las carencias y excesos del modelo social dominante. Un mundo invertido, por el que asoman políticos honrados, chauvinistas cosmopolitas, clérigos procondones, borregos con opinión, fanáticos razonables o, ante tal desbarajuste, el mismo Sobrino de peregrino a Benarés. Así se abre "Hades Tiempo", el segundo disco oficial del Sobrino, con nada menos que un galopante country titulado "Doctrinas", cargado de preguntas retóricas en forma de paradoja ("¿puede un banquero demostrar compasión?"), que nos remiten, decimos, al arquetipo de los universos invertidos, como los que habitan el "Peter Pan" de Barrie o la "Alicia" de Carrol o aquel "Gulliver" de Swift. Personajes que se burlan insidiósamente de la moralidad y las "dulzuras" dominantes de su tiempo para revelarnos un mundo menos feliz. Esos héroes literarios no dejan de ser seres descolocados que habitan un orden extraño, donde nada es lo que parece y en el que los principios y comportamientos adultamente correctos caen derrotados.

 

En la foto: Nando Caballero, bajo; Juan Gómez, guitarra y voz; Javier Rodríguez, batería.

 

A

licia se evade saltándose las normas de la educación victoriana, Peter Pan se niega a crecer y ser adulto, el Sobrino del Diablo y su banda patalean y se/nos divierten sobre un escenario haciendo del humor desmitificador su única bandera. Y así, en sus discos, encontramos un espacio donde exorcizar los fantasmas que nos atenazan, dislocando los presupuestos establecidos por la rutina y poniendo contra las cuerdas los mitos de esta feria de las vanidades que nos ha tocado vivir; este mundo, escenario ambivalente, fluctuante y contradictorio en el cual, como reza su "Cumbia de la anarquía", "los que más gritan son los que luego te amordazan".  O como escribe Galeano: "El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo."

 

L

a orgía esperpéntica no deja títere con cabeza. La misma artillería que esta formación proyecta sobre nombres e instituciones, es aplicada sin piedad sobre uno mismo... y así el Sobrino del Diablo se salva de la quema al no hacer de la crítica un simple ejercicio de superioridad ética o moral: "Soy un pobre diablo" o "Cantautor de mierda" actúan como curas de humildad, frente a "Hay mucho verraco", bilis pura.

 

L

os que tenemos el privilegio de haber seguido los pasos al Sobrino desde sus primeras maquetas, hemos asistido a un proceso de maduración artística progresiva y fulgurante, un proceso de elaboración, delimitación y pulimento de un proyecto cuya materia prima siempre se ha mantenido inalterada: En bruto, su receta sigue siendo la misma: eclecticismo musical, texto de autor, diversidad de registros con predominio de la sorna inteligente y la diversión, apuesta por el directo. Pero, ahora, la presentación final en estudio ha subido muchos puntos y, en ocasiones, el resultado supera lo que yo llamo la "prueba del espinazo": ese calambre que puede recorrerte la columna vertebral o hacer que el vello se te erize, embargado por una sintonía total con la obra, en este caso unas canciones de una simple banda de rock.

 

"De hecho ese era un poco mi objetivo al ponerme a grabar mis dos primeros discos oficiales: sonar a banda de rock. Tal vez he estado demasiado tiempo circunscrito al circuito cantautoril y echaba de menos el lenguaje del rock: los watios, los solos de guitarra, los riffs, los acoples, etc. Lo curioso es que mi evolución musical, mi madurez, me ha llevado al sonido con el que empecé hace diez años con Los Monjes: el rock."

 

H

oy cuenta con un contrato (tres entregas para K Industria Cultural, de las que hemos visto ya dos) y una logística técnica y comercial que le respaldan.

 

"Lo cual tampoco hace de mí un artista consagrado ni nada de eso. Pero tener discos en el mercado ya es que "gran qué" en estos tiempos que corren y te ayuda a sobrevivir exclusivamente de la música." 

 

La primera sorpresa es que su segundo trabajo "Hades Tiempo" está autoproducido. Más riesgo. El artista tiene sus manos libres, para bien o para mal. Esta vez El Sobrino y su banda, se nos presentan más eléctricos y roqueros. Algunos achacarán defectos de producción. Lógico. Pero han conseguido una grabación viva, enérgica, rockera y directa. Una lección aprendida y superada. La banda suena bien engrasada. Los invitados inspirados y adecuados. Se nota buen rollo y complicidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nando Caballero

 
"Las preparación del disco y las sesiones fueron más parecidas a las de mis maquetas antiguas y ese buen rollo traspasa las ondas sonoras: se nota en el producto final. Somos una banda que se divierte haciendo canciones."

 

 

¿Q

ué ha cambiado en el Sobrino desde "En Las Nubes" (K Industria Cultural, 2002)  a "Hades Tiempo" (K Industria Cultural, 2003)?

 

«En "Hades Tiempo" hay canciones grabadas en directo en el estudio, con el frescor que produce que si te equivocas no pasa nada.»


" Creo que casi todo. Yo escucho mucho a la gente, y mucha gente me dijo, sin equivocarse, que el primer disco ("En Las Nubes") era un poco frío en relación a lo que yo hago realmente. Era una canción detrás de otra, son canciones mías, creo que son buenas canciones, hice una buena selección, pero le faltaba el elemento más distintivo del Sobrino Del Diablo, que es ese punto marciano, gamberro, de improvisar, de cosas habladas, de trozos entre canción y canción, de guiños, que hubiera cosas en directo. En este disco ("Hades Tiempo") hay hasta cuatro canciones en directo, aunque no lo parezca. Hay una que es claramente en directo porque es en una sala, pero luego en el blues ("Me La Pegaste Con Un Bluesman"), "Cuando Vuelva A Tu Lado, Cállate" y "Salvemos el Futuro" son canciones que están grabadas en directo en el estudio, en una sola toma con los instrumentos todos a la vez y con el frescor que produce que si te equivocas no pasa nada. En ese sentido creo que el disco es un paso adelante con respecto al primero que era un poquito más frío."

 

H

áblanos de los músicos con los que has trabajado, de los colaboradores y de tu banda actual.

 

"En "En las nubes" la banda-base estaba formada por Mariano Martos (colaborador entre otros de Chicuelo) al bajo, Toni Pagès (Pep Sala i la banda del bar) a la batería y Valentí Adell (colaborador habitual de Jordi Bonell) a los teclados. Yo mismo me encargué de las guitarras. Justo después de acabar las sesiones conocí a los dos músicos con los que iba a formar mi propia banda, el bajista y locutor de radio (entre muchas otras cosas) Nando Caballero y el batería Javi Rodríguez (también batería del grupo de música celta Keympa). Los tres fuimos la base instrumental de las canciones de "Hades Tiempo". En ambos discos coincidieron (y espero que lo sigan haciendo en los siguientes) algunos colaboradores importantes para mí como Míster Rodríguez a las voces, Miriam Aparicio al piano y Pere Romaní al acordeón diatónico. En Hades Tiempo además, hice un gran descubrimiento con el violinista Borja Peirón, un auténtico maestro de las cuatro cuerdas, con el que espero seguir contando en ulteriores colaboraciones. Por otro lado, en ambos discos ha habido apariciones de gente conocida (Julián de Siniestro Total, Hook Herrera, Sabino Méndez, Albert Sitjes de Uri Gheller y los cucharas o Amadeu Casas) que han hecho colaboraciones puntuales muy interesantes. En su honor debo decir que ninguno de ellos (salvo Hook Herrera, que vino más bien en calidad de armonicista profesional) aceptó cobrar ni un duro por participar: lo hicieron por amistad."

 

 

E

n tus letras hay casi siempre una superposición de lecturas, referencias literarias, musicales, guiños al oyente, lo que tú llamas "intertextualidades". En "El Asesino de la Luna Llena", por ejemplo queda patente una de tus constantes: tu afición por el cuento de terror gótico y por ese demonio "de feria", casi carnavalesco.

 

" Mi tesis doctoral (nunca acabada) versaba sobre los elementos neogóticos a lo largo de la literatura española posterior al Romanticismo. Algo me debe interesar el tema ¿no? Leyendas, misterios, vampiros, hechiceros, diablos, etc. Recorren muchas de mis canciones. El caso de esta canción es un poco distinto (es una historia contemporánea, pero incluye elementos clásicos de la estética neogótica (cementerios, asesinos misteriosos, el influjo de la luna...) y también hay guiños a otra estética "de terror": la de la música heavy metal, por eso la canción empieza con una frase al revés que, por si tienes curiosidad (como no es vinilo, no puedes darle vueltas al revés) es la siguiente: "a los Judas Priest por hacer una tontería de estas les cayó un puro que lo flipas"".

 

 

¿P

or qué se ha escogido "El caballero de la mano en el pecho" para la portada de "Hades Tiempo"?

 

" Siempre pongo recreaciones de cuadros famosos en mis portadas (las elabora mi compañera, Laura Tamayo) y en este caso escogimos al Greco "por oposición" (que dirían Les Luthiers): los personajes de este pintor son tan místicos, tan santos que crean contraste con un disco tan cínico, subversivo y "diabólico" como es "Hades Tiempo". De ahí el detalle de los ojos rojos, los cuernecillos y las cejas maléficas. En cuanto al título es uno de mis juegos de palabras: significa "a destiempo" (como hago yo las cosas, que soy un despistado, lo cual incluye también  hacer un disco como este, eminentemente setentero con 30 años de retraso) y por otro lado incluye el vocablo "Hades", que es como lo antiguos griegos llamaban al Infierno."

 

L

a adaptación de "El viajero frente al mar de bruma" de Caspar David Friedrich (pintor romántico alemán de principios del XIX) para la portada del disco "En las Nubes" (2002) responde a la misma intención provocadora. La suplantación del altivo personaje por un diablo con cola y guitarra eléctrica no deja de ser una osadía. La C.D. Friedrich: Viajero frente al mar, 1818.trascendencia y el misticismo se subliman en unos cuadros, los de Friedrich, en los que el observador externo (nosotros) llega a confun-dirse/identificarse con el alma extasiada de unos personajes, estratégicamente solitarios y vueltos de espalda, ante el paisaje y lo inefable.

 

Otra lectura es la que nos propone el Sobrino: Estar "en las nubes significa estar desconectado de la realidad"... Pero ese "viajero" se encuentra en la cima de una colina, ha alcanzado alguna meta y, desde esa perspectiva privilegiada, contempla, observa... Ante su mirada, un paisaje aéreo de etereas brumas. Ante la mirada del Sobrino, el mundanal ruido.

 

Laura Tamayo, la ilustradora, ha adaptado hábilmente con un trazo resuelto y a la vez delicado esa obra maestra del romántico alemán, parodiando con solvencia una obra maestra, mientras Marcel Duchamp se limitó a manipular la emblemática Gioconda pintándole bigote y perilla. Provocación, desmitificación, irreverencia, inteligencia y buen hacer. Esto y más encontramos en los trabajos del Sobrino.

 

I

magínate que eres Minos, desde tu palco en el Hades, y debes juzgar a tres personajes que, supuestamente muertos, han cruzado la laguna Estigia. Dispones de los tres senderos: los Campos Eliseos (donde van los afortunados), la llanura de Asfódelos (aquí se quedan los mediocres) y, por último, el Tártaro, ese lugar tétrico y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas.

 

[comentario/respuesta del sobrino]

 

 

 


Probablemente la instrumentalización del lenguaje, el estilo sentencioso y hasta cierta demagogia malintencionada se cobijarían en algunos temas al igual que en cualquier discurso electoral si no fuera por ese elemento clave y distintivo: el arte de no tomarse en serio ni a uno mismo, coartada y virtud que lo emparenta con la mejor filosofía ilustrada y con aquel guiño del mismo Voltaire: "Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.


 

P

ero... ¿Dónde está la frontera entre el eslógan, el discurso reduccionista, las sentencias y generalizaciones y, por contra, el mensaje claro, directo y honesto del que se supone tesorero el Sobrino del Diablo?

 

«El político utiliza el lenguaje para despistar, yo por ganas de comunicar.»

 


" No tengo muy claro dónde está la frontera, acaso esté en la intencionalidad: muchas de las cosas que digo y/o denuncio son fruto de la mera observación pero también fruto del sentido común, puros axiomas: si hay demagogia es para acercar mi punto de vista, no para imponerlo. Es decir, la diferencia entre lo que digo yo y lo que dice un político es que yo me lo creo y lo digo por ganas de comunicar, de expresarme, de decir lo que pienso: el político utiliza la palabra para despistar sobre sus verdaderos objetivos, que son mantener su situación de poder. Yo no hago política, sólo trato de decir lo que pienso: quien lo comparta bien y quien no, al menos que se divierta con la historia que explico en la canción."

 

A

l final de esa espléndida adaptación del "Southbound" de Thin Lizzy, "Yo me largo" ("Epílogo desesperado"), se insinúan a mi parecer aspectos de las relaciones entre sexos algo "incorrectos" políticamente hablando, como lo que hoy día se ha dado en llamar violencia de género. A su vez, "Cuando vuelva a tu lado, cállate", se "atreve" a desvelar las razones y pulsiones subconscientes del universo masculino. Es un tema delicado, pero hoy, siguiendo la tónica de la "discriminación positiva" se ha puesto de moda en la publicidad ridiculizar la figura del hombre, objeto e incompetente en las tareas domésticas, sin que nadie ose alzar la voz por temor a ser tildado de machista. Se ha establecido la dictadura de lo políticamente correcto.

 

" En el "epílogo desesperado" de "Yo me largo" yo no emito ningún juicio ni correcto ni incorrecto políticamente: es una canción muy costumbrista, igual que la otra de que me hablas ("Cállate"): son puras proyecciones de la realidad. Claro que estoy contra la violencia de género y contra la dominación de la mujer por el hombre pero en estas canciones me interesaba más narrar historias esperpénticas para que cada persona que escucha saque sus propias conclusiones. El machismo es básicamente un problema de ignorancia, tanto por parte del hombre como por parte de la mujer, en muchos casos. En todo caso lo políticamente correcto no es siempre lo éticamente correcto."

 

¿H

asta dónde llega la identificación de Juan Gómez con el Sobrino del Diablo?, ¿dónde están los límites entre el ciudadano y el personaje? Tienes temas "comprometidos" y otros que te permiten un mayor distanciamiento, un punto de vista más descriptivo (aunque estén en primera persona) o, como dices, temas que son "proyecciones de la realidad"... abiertos a la reflexión de cada uno o a distintas recepciones.

 

" Evidentemente, un cantautor proyecta su pensamiento y su Weltanschaüng (es decir, su punto de vista filosófico sobre el mundo, según el término acuñado por los pensadores alemanes, si me permites la pedantería) en las canciones. Esto en principio te diferencia del mero intérprete de canción ligera: cuando Bisbal o Alejandro Sanz o cualquiera de ellos habla de amor en una canción está claro que no se refieren a experiencias personales: utilizan el amor como tópico (a menudo hasta la náusea), como tema abstracto que no tiene nada que ver con ellos aunque sus fans jovencitas lo crean así."

 

" En mi caso cuando aparece el desamor (el amor no aparece en ninguna, salvo en "Acepciones del verbo poner, que yo recuerde") no se trata específicamente de desamores míos: son experiencias que a cualquiera le podrían pasar."

 

«En mis canciones más "sociales" estoy diciendo lo que creo, lo que pienso y lo que he vivido.»

 

Juan Gómez, El Sobrino del Diablo

 
"Por el contrario en mis temas digamos más "sociales" o ideológicos sí que estoy diciendo lo que creo, lo que pienso y lo que he vivido: cuando afirmo "me da pena el que va de progresista pero fusilaría a quien no pensase como él" estoy criticando a los stalinistas. Cuando digo "No quiero vivir aquí porque no encuentro mi sitio, porque el sistema no es mi amigo" expreso una sensación que me asalta a menudo. Cuando digo "No entiendo que se premie la belleza y no la inteligencia o la integridad" lo pienso de verdad. Si escuchas un verso mío que dice "hay jipis que llevan productos Benetton" lo único que estoy diciendo en él es lo que veo a mi alrededor, entre la gente snob... Etcétera."

 

 

«Nunca inmiscuyo mi vida privada en mis canciones.»

 

 

"En ese sentido -el más ideológico- el Sobrino y Juan Gómez son una misma persona. Ahora, en las canciones más surrealistas, en las de amor y desamor, pues no: no creo que haya gente por ahí que piense que realmente me lo hice con Dolores O'Riordan pero sí hay algunos ingenuos que piensan que las letras de "Cuando vuelva a tu lado cállate" o de "el tercer cepillo de dientes" están inspiradas en mi propia vida: eso no es así. Nunca inmiscuyo mi vida privada en mis canciones."

 

H

oy, los politólogos i analistas que especulan sobre los cambios sociales hablan de "cambio de paradigma", por ejemplo, que los conceptos sobre los que se ha articulado el discurso de la izquierda han dejado de ser vigentes para convertirse en "conceptos zombie" (solidaridad, pluriculturalidad, igualdad, etc.), ideas recurrentes pero vacías de los que se sirven políticos o emprersarios de todos los colores. Se habla de "muerte del humanismo" y de "fin del proyecto ilustrado" (razón y progreso). Paralelamente, desde la caída del muro, hemos asistido a un proceso de "devaluación" de muchos vocablos. Hoy da como vergüenza hablar de "capitalismo salvaje" y se substituye por "ética empresarial" o "nuevo liberalismo" o por términos ambivalentes como "globalización"; en cuanto al "ecologismo", se prefiere hablar de "progreso sostenible". Las guerras son "conflictos armados" y las masacres "efectos colaterales". Vivimos en el imperio del eufemismo y de la realidad virtual.

 

"No hay cosa que me dé más rabia que el eufemismo: una cosa es ser mínimamente elegante y/o sutil explicando las cosas (por ejemplo, en mi canción "Encuentro con Dolores" no uso ni una vez el verbo "follar" aunque sea el tema central de la canción) y otra muy distinta no llamar a las cosas por su nombre para distraer la atención. Los políticos se han especializadp en acuñar toda esa jerga inocua, neutra que permite que a cosas tan graves como una guerra no se les llame por su nombre. Lo triste es que tras la corrección política se escondn tantas actitudes, pensamientos, decretos y actuaciones éticamente imperdonables. Y más triste es aun que los primeros en adoptar toda esta jerga que impide profundizar en los problemas sean los políticos "de izquierdas". Ya no hay ideologías, al menos entre la clase política, tan mediatizada por el poder económico: los únicos que aun podemos tener ideología libremente somos los ciudadanos de a pie."

 

P

or no hablar de la actual democracia, que ha hecho de la mentira más burda un pecado venial, justificable, aunque cause 15.000 muertos. Escribe Galeano: "En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países."

 

 

A

nte un panorama desolador, uno tampoco tienes muchas opciones: resignación, agrio cinismo, ataque/huída, asimilación-conformismo, autoengaño, o ir adonde va Vicente. El arte, la creación, cuando trasciende el simple entretenimiento, no deja de ser una forma de adaptación a la adversidad, una maniobra para intentar que todo encaje de alguna forma. El bufón no huye, asume la monstruosidad omnipresente, planta cara y transmuta el dolor en fiesta y catarsis, en un aquelarre de complicidad y exorcismo. Escribe Eduardo Galeano: "El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela."
 

 

 

©salvipardas&tipoaparente

febrero 2004

http://pardassunyer.americas.tripod.com/index.htm

 

 

 

 

 

 

En pocos libros de la literatura universal se lleva a cabo una demolición más completa de las pretensiones humanas de razón y honorabilidad. Enanos y gigantes, académicos absurdos, inmortales idiotizados... todas las variedades que de algún modo comparten características humanas, están corrompidos por defectos de diversa gravedad, pero que revelan al fin la esencial maldad y el impenitente error de semejante especie. Solo los caballos houyhnhnms pueden considerarse modelos de virtud desde la perspectiva del narrador, amargado por su toma de conciencia de la inferioridad humana.

 

JOSÉ MARTÍ GÓMEZ, PERIODISTA
“Yo he vivido muchas vidas”

Tengo 66 años, nací en Morella (Castellón) y crecí en Barcelona, donde vivo. Me he jubilado como periodista y he comenzado a escribir mis memorias de profesión, entre otros libros. Estoy casado y tengo dos hijas, Isabel (37) y María (35), y 3 nietos. Soy católico y socialista (¡no socialdemócrata, eh!). Publico “Historias de asesinos” (RBA)

VÍCTOR–M. AMELA - 10/02/2004

-¿Ha sentido el impulso de matar?

–No. Yo, para matar, lo tendría jodido, porque me desmayo si me rasguño y veo sangre... Pero todo podría ser...

–¿Qué podría inducirle a matar?

–¿Puedo decir que jamás tendré un arrebato pasional, o que no me cegará la codicia, o un instinto...? ¡No! La mayoría nos controlamos, pero... ¡todos podemos ser asesinos!

–Quizá usted no mata porque escribe...

–Es cierto que muchos psicópatas derivan sus pulsiones hacia la acción creativa, el arte, el trabajo, ¡la política...! Quizá yo también...

–Asesinos, muertos, desgracias, miserias... ¿Por qué no escribir sobre algo más alegre?

–He escrito de todo, pero... ¡en la crónica negra es donde encuentro más vida!

–Qué paradójico...

–Es que encuentras ahí todas las pasiones humanas, “que son las mismas que en tiempos de Shakespeare”, como me dijo un día la actriz María Casares, que algo sabía de eso.

–Salta usted del crimen al teatro...

–Me ha gustado el periodismo por eso: la vida de uno es pobre, unívoca... pero gracias al periodismo yo he vivido muchas vidas, muchos mundos... ¡Cuánto le agradezco eso!

–¿Cómo le dio por meterse en este oficio?

–Parece que ya mi abuelo se quejaba de que, cuando me llevaba al fútbol o a los toros, de niño, yo le machacaba con preguntas sobre las vidas de los futbolistas, del torero...

–¿Recuerda su primer artículo?

–Sí, sí: tenía 18 años cuando publiqué, en una revista, una entrevista a la Chunga.

–¿Y cómo saltó de ahí a la crónica negra?

–Me subyugaban las crónicas judiciales que leía en el “Corriere della Sera” y pedí hacer lo mismo en “El Correo Catalán”, a fines de los años 60. Y aquello gustó y...

–¿Cuál fue su primer caso criminal?

–Realmente, mi primer crimen fue el de Carmen Broto, en mi infancia.

–¡Lo dice como si la hubiese matado usted!

–Es que es un crimen mítico para mí. Los chavales la veíamos por el barrio, sus largas piernas, su cabello rubio... Su asesinato fue como un grito en la Barcelona de entonces: “¡Han matado a la rubia platino!”, oímos decir a nuestros padres aquella mañana...

–A usted le impresionó...

–Es que desde casa yo veía las ventanas de su piso, que permanecieron cerradas largos años: mirándolas, trataba de entrever los interrogantes que se escondían tras ellas. Por eso digo que fue el primer crimen de mi vida.

–Luego se interrogó sobre muchos otros. ¿Ha sido usted un coleccionista de crímenes?

–No. Sólo he querido comprender. En mis crónicas intenté arrinconar siempre el morbo y mirar con cierta humanidad, ternura...

–¿Ternura ante un crimen?

–Sí, pues todo crimen es expresión de un fracaso. Un condenado a muerte por un asesinato, justo antes de ser colgado, exclamó: “¡Qué día tan bello hace hoy!”. De haberse dado cuenta antes, su vida no estaría arruinada, ni la de su víctima. Ni la de dos familias.

–¿Ha llorado alguna vez ante un caso?

–Llorar, no. Sí he sentido nudos en la garganta o he parpadeado con ojos húmedos...

–¿Me cuenta alguna de esas historias?

–El cuerpo de un niño apareció violado y asesinado en un paraje. La policía no halló al asesino. Un día recibí una carta del padre del niño, muy dolido por cómo el Ministerio de Justicia le había comunicado que archivaba el caso... mediante una fría y burocrática carta, diligencia 34, barra tal, sello, tampón...

–Muy inhumano, ciertamente.

–Al poco, encontraron a ese padre muerto de un ataque al corazón... y en el mismo paraje en que murió su hijo. Me impresionó.

–¿Dejaremos un día de asesinar?

–No. En eso soy pesimista: vivimos inmersos en muchas violencias, y al fin todos somos al mismo tiempo víctimas y verdugos.

–No hay solución.

–Un policía me dijo una vez: “Esto de la delincuencia sólo acabará cuando metamos en la cárcel a todos los delincuentes, todos los abogados y todos los periodistas como tú, que la achacáis a la problemática social”.

–Un bromista o un filósofo...

–Más o menos como Firpo, un estafador adorable ¡que le leía sus poemas al policía que le detenía! Me preguntó: “¿Usted es de izquierdas?” Yo asentí. “¡Pobre!”, musitó él.

–¿Se mata hoy como ayer... o es distinto?

–Siempre se ha matado igual. Yo creía que el progreso frenaría el crimen, pero no: ya se ve que el Estado de bienestar no garantiza el fin de los crímenes. ¡Es en los países más civilizados donde más mujeres son asesinadas!

–Parece una plaga espantosa, creciente...

–Siempre hubo el “la maté porque era mía”. Y el maltrato. Y aún hay mujeres que lo aguantan..., pero hoy son ya muchas las que lo denuncian, se separan, y hay mayor sensibilidad social sobre eso, y se sabe más.

–¿Cómo paliar este drama?

–Leyes más estrictas no servirán de nada: al obcecado que mata no lo frenará una ley. La solución vendrá sólo en generaciones venideras ya educadas desde la infancia en la igualdad de los papeles de hombre y mujer...

–¿Por qué queremos leer historias así?

–Porque sentimos fascinación ante el horror. Y por eso el trabajo del periodista es tan delicado: hay que explicarlo todo, pero sin hurgar morbosamente en el dolor.

–¿Se está haciendo bien ese periodismo?

–Me horroriza ver cómo se le planta un micrófono a alguien a quien acaban de matarle a un ser querido. ¿Qué aporta eso? ¡Sólo exacerbar los impulsos primarios del público...!

–De venganza, linchamiento, barbarie...

 

 

 

La crítica, siempre más fácil que la loa, Como sucede en el fútbol, donde todo el mundo opina, la tentación de caer en la diatriba se universaliza y cualquiera practica el tiro al plato, aunque jamás haya empuñado una Franchi. Poco importa la especialidad de los articulistas. Un maestro de obras puede elevar a la categoría de héroe a un político, un escribano puede considerarle un villano y un filósofo puede juzgar a quien quiera. Bienvenidas sean todas las opiniones, aunque ya sabemos que determinados debates concluyen no porque los contertulios hayan encontrado una solución al problema que suscita la polémica, sino porque se han cansado de hablar.

Te has preguntado qué harías si no tuvieras nada que someter a tu crítica ni nadie a quien hacer objeto de tus invectivas. Planteado en términos dicotómicos: ¿prefieres un cielo plácido pero aburrido o un infierno cruel pero divertido?

 

Tendría gracia que el tema "Achichiperendengue" se convirtiera en canción del verano o triunfase en los ambientes pachangas, porque tiene todos los puntos a su favor, a pesar de la letra, que mucho hortera, ajeno a la parodia, tampoco entendería.

 

[comentario/respuesta del sobrino]

 

 

 

 

 

TEMAS FANTASÍA???

Bien, Schopenhauer (y más tarde Freud, claro) estaba convencido que la elevación del alma que conlleva el enamoramiento, la idealización de la persona amada, los versos inspirados y otras "artimañas" no respondían más que a trampas que la naturaleza, la más cruda biología, tendía a los seres humanos para que acabaran copulando y ésa, la naturaleza, pudiera alcanzar su único y supremo fin: la generación y perpetuación de la especie. Lo demás, zarandajas. En "Yo me largo" te retractas como un miserable farsante ante el otro sexo y validas las tesis de Schopenhauer. Es tu turno para la defensa.

 

[comentario/respuesta del sobrino]

 

Tú te dedicaste un tiempo a la docencia...............