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The Blues Machine
De Sevilla a Chicago

Artículo publicado en "Ruta 66", núm. 137. Marzo 1998

Redactor: Salvi Pardas

 Caledonia Blues Band fue una formación nacida y desarrollada en Sevilla que contaba con Mike Lindler, un fantástico cantante de blues oriundo de Chicago, y que alcanzó, tras siete años en la carretera, proporciones legendarias. Antes de separarse dejaron cinco discos que hoy por hoy son difíciles de encontrar: “Just Rhythm & Blues”, “Blues For The Mother”, “Caledonia Blues Band III”, “Alameda Sessions” y “Chicken Jump”. Dos componentes de la desaparecida banda, Mingo Balaguer (voz y armónica) y Quique Bonal (guitarra solista), se unen a finales de 1996 para dar vida a una nueva banda, The Blues Machine.

[Mingo y Quique Bonal capitanean hoy los Bluesblasters]

 

“The Southern Flood”, la riada sureña (Big Bang Producciones Discográficas), es la primera incursión de Blues Machine en el mercado discográfico español. Se trata de un disco recopilatorio que ofrece una imagen globalmente sorprendente de la escena actual del rhythm’n’blues en el “suroeste de Europa”: suficiente como para convender a los escépticos de que en España (especialmente en el sur) se está produciendo blues de verdad y al más alto nivel.

Mingo Balaguer es un armónica de primera fila internacional, capaz de codearse con Charlie Musselwhite, con quien se le suele comparar por su fraseo límpido, fornido y locuaz, soplando con empuje y sin perder ni un instante el hilo de la inspiración. Quique Bonal, antiguo compañero, tiene un aire a guitarra que le aproxima a B. B. King y un picking muy guapo a lo Johnny Guitar Watson.

 

 

Web de Mingo Balaguer

 

 

 

 

 

Mingo reflexiona sobre las esencias del blues y aprovecha para anunciar la salida del primer trabajo del grupo, “Here We Are”, un magma abrasivo teñido de swing, destilado en las añejas bodegas andaluzas, a partir de una mezcla selecta de sonidos germinales del Delta, refinados en Chicago y descorchados con aroma a West Coast. Blues que exhala conocimiento y convicción, tozudez, sentimiento y experiencia.

¿Cómo os definiriais como bluesmen?

Nos gustan las cosas bien hechas, somos cantidad de perfeccionistas. Tener los temas bien preparados es bastante bueno a la hora de improvisar, cosa que naturalmente nos enanta, ya que si conoces bien el tema, lo manejas a tu antojo. Queremos que nuestros temas suenen compactos, persiguiendo minuciosamente el sonido de banda bien compenetrada.

¿Cómo explicais vosotros que de una fórmula tan simple como es el blues se haya podido producir un material tan rico y resistente al tiempo y a las modas pasajeras?

El blues es una música visceral que arranca pasiones, parece una fórmula “simple”, pero es a la vez muy compleja: No se trata de dar unos cuantos acordes o notas, sino de cómo se den. Todo aquel que diga que el blues es facilísimo, que eso lo toca cualquiera, que bastan unos cuantos compases y que tiene un campo muy limitado, está equivocado y, probablemente, si es músico y quiere interpretarlo de una forma mecánica, no motivará a nadie.

El blues es puro sentimiento, de ahí su similitud con el cante hondo. No hay que ser un erudito en la materia para que se le pongan a uno los vellos de punta al escuchar un buen blues. Hay estilos que pasan de moda, pero siempre habrá un garito donde se toque blues. Este persistirá a lo largo de los tiempos.

 

 

 

 

 

Página Principal

La actuación de Blues Machine junto a B. B. King, en junio del 97 en Marbella, marca la culminación de una trayectoria de colaboraciones y amistad con gente grande del blues.

Nuestra relación con gente importante del blues ha sido estupenda, sobre todo nos ha maravillado la sencillez con la que se han comportado la gran mayoría, especialmente Charlie Musselwhite. Estuvimos marcándonos unos blues con guitarra y armónica entre camerinos con Louisiana Red y Hubert Sumlin; tomando unas cervezas y bromeando con John Primer (guitarrista de Magic Slim y un tío cojonudo), Magic Slim y el resto de su banda cuando fue teloneado por Caledonia en Granada en 1993.

Tuvimos también la oportunidad de convivir con el gran maestro de las seis cuerdas, Otis Rush, y su banda durante dos días, uno en el Festival de Cerdanyola y otro en Palma de Mallorca, compartiendo restaurantes, hotel, furgoneta y hasta jam session hasta las seis de la mañana. Gente sana de verdad.

Lo último ha sido poder seguir de cerca durante tres días a uno de los pocos armonicistas legendarios que quedan con vida y en plena forma: Carey Bell. El maestro tuvo el detalle de inviarme a tocar un tema con él, mano a mano. Jamás lo olvidaré.

La irrupción de la Caledonia en la capital de blues, también merece ser recordada.

Tocar en Chicago fue una experiencia maravillosa. La verdad es que al principio estábamos un poco acojonados, pero cuando vimos que a la gente le gustaba nos sentimos como en casa.

Como te puedes imaginar pasamos una semana cojonuda, todas las noches íbamos de club en club después de tocar, para ver a nuestros ídolos... Como anécdota curiosa, después de ver actuar a Jimmy Johnson en un club, tomamos unas cervezas con él y le comentamos que éramos una banda española y que tocábamos al día siguiente en el Buddy Guy’s Legend, que si quería venir a vernos. Y alucina, ¡vino a vernos!